Magín Díaz dice que ha valido la pena jugársela en la DGII

El director general de Impuestos Internos, Magín Díaz, aseguró ayer que ha valido la pena “jugársela” en esa institución, porque en los tres años que lleva frente a ella, las recaudaciones han crecido consistentemente a dos dígitos y por encima del crecimiento nominal de la actividad económica del país.

Al participar como orador invitado del Almuerzo Mensual de la Cámara Americana de Comercio (AMCHAMDR) dijo que ha logrado romper el ciclo de nueve años en que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) no alcanzaba la meta presupuestaria, consiguiendo superarla en el segundo semestre de 2016 y durante los años 2017 y 2018.

Sin embargo, advirtió que el sistema tributario no resiste la postergación de una reforma profunda que actualice el Código Tributario, vigente hace más de 25 años, y muy rezagado ya, si se toma en cuenta lo que es la economía y la sociedad actual. 

“Esta es una tarea que debemos asumir bajo consenso, con determinación, espíritu de equidad y sin populismo político ni populismo corporativo”, dijo el funcionario al auditorio que acudió a escuchar su exposición, en uno de los salones del Hotel El Embajador, situado en avenida Sarasota, de la capital.

“Hoy puedo afirmar que la DGII se ha reestablecido como una entidad moderna, transparente e institucionalmente fuerte”, sostuvo, poco antes de pausar para tomar un sorbo de agua.

“Este logro no es sólo de la administración tributaria; es de los contribuyentes, quienes hoy día pueden contar con un interlocutor que los escucha y que conjuntamente con ellos busca soluciones a cuestiones complejas, con la conciencia enfocada en que tributar es necesario para mantener a la nación en pie, así como es imprescindible administrar con transparencia, ética y mejores prácticas los recursos recaudados”, apuntó.

Hace tres años, cuando fue designado en la DGII, Magín Díaz compareció ante el importante foro que le convocó ayer y que reúne a empresarios, diplomáticos, autoridades del Gobierno y representantes de distintas agencias, entre ellas internacionales.

El rescate que se necesitaba

“A veces las circunstancias trazan rutas ineludibles y la DGII necesitaba rescatar el principio de la autoridad y establecer un marco de acción claro como líder del sistema tributario. Jugué el rol que la coyuntura histórica me demandaba”, planteó el director de la agencia recaudadadora del Estado.

Aseguró que en el pasado la DGII se enfocaba en fiscalizar contribuyente por contribuyente sin poder identificar esquemas amplios de defraudación. “Muchos asesores detectaron las debilidades de ese sistema y se dedicaron a crear esquemas que ayudaban a sus clientes a pagar menos impuestos”, indicó.

Informó que fue para enfrentar eso, que en marzo de 2018 se creó la Gerencia de Investigación de Fraudes y Delitos Tributarios, para detectar patrones, mapear grandes esquemas de defraudación y establecer estrategias contra el fraude tributario.
“Debo destacar el apoyo y acompañamiento que recibimos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de su oficina de asistencia técnica. Hoy día, Impuestos Internos cuenta con un cuerpo de investigadores con entrenamiento en el Instituto contra el Crimen Tributario de la OCDE, la Guardia Di Finanza de Italia, la Oficina de Asistencia Técnica del Tesoro y el IRS de los Estados Unidos”, agregó.

De acuerdo con los números que maneja Magín Díaz, en menos de dos años se ha llegado a acuerdos con más de 100 contribuyentes para regularizar su situación tributaria y se han recuperado más de RD$2,000 millones de esquemas fraudulentos detectados.

Rememoró que, por otro lado, fue creada la sección de Fiscalización Preventiva, que busca detectar, controlar y sancionar a los contribuyentes que están operando sin cumplir con sus obligaciones tributarias, a fin elevar la percepción de riesgo, nivel de formalidad y calidad de la información. En 2018 se realizaron unas 18,000 acciones de control preventivo a unos 5,000 contribuyentes.

“Los pasos adelante que ha dado la DGII, como responsable de recaudar el 75% de los ingresos con los que se sostiene el Estado, han sido posibles gracias a los contribuyentes, especialmente los representantes de los sectores productivos, que tienen conciencia de que ninguna sociedad ha alcanzado desarrollo sin la contribución de sus ciudadanos”, expresó funcionario de la DGII.

Expresó que el organismo está preparado desde el punto de vista tecnológico, flujo de procesos y capacidad del capital humano para responder eficientemente con los mejores resultados en cualquier escenario de reforma que pueda darse.

En otro momento de su ponencia sostuvo que la carga personal que se le exige a un administrador tributario en el país es inmensa. “El discurso de la institucionalización que enarbolan algunos sectores en el país es realmente de la boca para afuera”, aseguró.

Todavía hay gente que busca torcer los procesos

Magín no se anduvo con rodeos al abordar temas de su competencia. Poco pareció importarle -al emitir sus críticas- que el escenario en que estaba se componía -mayoritariamente- de gente de empresas. “Todavía se le exige al director que personalmente atienda los casos particulares y que vaya mucho más allá de lo que le permite la ley; se le solicitan reuniones para que en cinco minutos revierta el trabajo de meses de las áreas técnicas de la DGII”, dijo. “Y algunos contribuyentes se definen insatisfechos cuando el director no atiende su caso personalmente y lo resuelve bajo los parámetros que ellos consideran, al margen de cualquier marco legal o de toda razonabilidad. Esto no es sólo una muestra de la desconfianza en las instituciones, sino también de la arraigada cultura de corrupción y apadrinamiento que persisten”, dijo.

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